"Pues bien, la verdad es que sólo podemos hacer que sean nuestros cuadros
los que hablen"
El 27 de julio de 1890 Vincent van Gogh se había disparado con su revolver en medio de los campos de trigo. Fue trasladado a su habitación donde murió dos días después.
Estas palabras se encontraron en una carta que tenía sobre sí al final.




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